lunes, 9 de diciembre de 2013

Algo más para compartir

Les comparto algo que una amiga me envió por si podría servir para este espacio y me parece que completa todo lo que venimos compartiendo... y está bueno tenerlo presente. Gracias Fanny por tu aporte!!!

LOS HIJOS NO TE ESCUCHAN, TE OBSERVAN...

Cuando pensabas que no te veía, te vi pegar mi primer dibujo en la heladera, e inmediatamente quise pintar otro.

Cuando pensabas que no te veía, te vi arreglar y disponer de todo en nuestra casa para que fuese agradable vivir, pendiente de detalles, y entendí que las pequeñas cosas son las cosas especiales de la vida.

Cuando pensabas que no te veía, te escuché pedirle a Dios y supe que existía un Dios al que le podría yo hablar y en quien confiar.

Cuando pensabas que no te veía, te vi preocuparte por tus amigos sanos y enfermos y aprendí que todos debemos ayudarnos y cuidarnos unos a otros.

Cuando pensabas que no te veía, te vi dar tu tiempo y ayuda a personas que no tienen nada y aprendí que aquellos que tienen algo deben compartirlo con quienes no tienen.

Cuando pensabas que no te veía, te sentí darme un beso por la noche y me sentí amado y seguro.

Cuando pensabas que no te veía, te vi atender la casa y a todos los que vivimos en ella y aprendí a cuidar lo que se nos da.

Cuando pensabas que no te veía, vi como cumplías con tus responsabilidades aún cuando no te sentías bien, y aprendí que debo ser responsable cuando crezca.

Cuando pensabas que no te veía, vi lágrimas salir de tus ojos y aprendí que algunas veces las cosas duelen, y que está bien llorar.

Cuando pensabas que no te veía, vi que te importaba y quise ser todo lo que puedo llegar a ser.

Cuando pensabas que no te veía, aprendí casi todas las lecciones de la vida que necesito saber para ser una persona buena y productiva cuando crezca.

Cuando pensabas que no te veía, te vi y quise decir: ¡Gracias por todas las cosas que vi, cuando pensabas que no te veía!


"NO TE PREOCUPES PORQUE TUS HIJOS NO TE ESCUCHAN...

TE OBSERVAN TODO EL DIA".

Madre Teresa de Calcuta

viernes, 6 de diciembre de 2013

Compartimos nuestras reflexiones


  • En casa, ¿ambos somos y nos sentimos protagonistas en la educación de nuestros hijos? 
  • ¿Nuestros hijos vivencian nuestra presencia cotidianamente? ¿De qué manera o modo concreto?
  • ¿Se animan a compartir alguna anécdota o ejemplo?

jueves, 5 de diciembre de 2013

Papi... te estoy mirando...

Lo compartimos y reflexionamos juntos



Somos Familia: El lugar de papá y el lugar de mamá

Lo pensamos juntos???


El rol de papá en la infancia es tan importante como el rol de mamá...

El rol del padre en la infancia es tan importante como el rol de la madre. Mamá ya no lo es todo para su niño, los papás participan y se involucran cada vez más en la crianza de los hijos. 
Para el niño al igual que la madre lo que haga el padre tiene una gran valor y esta admiración que se despierta en los hijos es lo que los ayuda a ser emocionalmente más seguros cuando llegan a su adolescencia o a la edad adulta.
Los padres que participan en la educación de sus hijos o que se interesan en participar en sus actividades, logran desarrollar en ellos mayor confianza en su vida adulta.
Cuando el padre se involucra en la crianza, desarrolla con sus hijos un vínculo más estrecho y fuerte, favorece las emociones positivas y el sentido de aceptación, se genera una mayor confianza entre ambos en su relaciones y vivencias, generando seguridad y confianza que darán raíces en su vida adulta. Este vínculo afectivo crea un “sello emocional para la vida futura”.
Actualmente el padre asume un rol participativo se involucran desde la misma gestación, desde ese momento mismo que empieza a iniciar el vinculo a través de su voz y las caricias a la mamá. Al nacer, el papá asume el rol paterno de un modo cada vez más activo, involucrándose en todas las actividades de atención al niño. 
El rol de un padre es tan importante en la vida del niño, como el de la madre, un buen padre es tan necesario como una buena madre.

No podemos entonces subestimar la importancia del modelo masculino que todo hijo debe tener en su vida. Los padres también desempeñan un papel muy importante en su desarrollo psicológico, emocional, y social. 
“Los hombres pueden tener mucha influencia en sus hijos, sin necesidad de sacrificar su ‘masculinidad’: solo deben hablar y pasar más tiempo con ellos” nos aporta Mario Kremer, psicólogo especializado en terapia familiar.
Los niños que desde el nacimiento crecen con una gran influencia de sus papás en su educación, tienen estos beneficios:
  • Identidades más definidas
  • Mayor capacidad de tener y conservar lazos significativos
  • Mayores habilidades para desempañarse solos
“Por otra parte, está comprobado que las personas que mejor se desarrollan en su adultez, son aquellos que mayor contacto tuvieron con sus papás” afirma Kremer, al tiempo que agrega que “ellos aprenden formas más sanas de competir y de potenciar y maximizar sus capacidades”.
Asimismo, las hijas también necesitan de la influencia de sus papás, para sentir una seguridad que sólo el género masculino puede otorgarles. 
Y en ambos casos, es decir tanto en los chicos como en las chicas, es fundamental la presencia de un hombre adulto –con un rol activo- en el hogar, particularmente porque entre sus 9 y 11 años, vuelve a tomar protagonismo el confirmar la propia identidad, y el padre es el único que puede balancear el cuadro previamente dominado por la madre.
En sus años de adolescencia, cuando deben enfrentarse a la independencia y la responsabilidad, los niños necesitan de modelos masculinos y femeninos para fijar sus comportamientos y sus límites, valores que le durarán hasta la edad adulta.
A veces, los padres tienden a desestimar su la importancia radical de su rol y el valor su implicación en la educación de sus hijos, bajo el argumento de que deben ocuparse de cuestiones mucho más importantes para el funcionamiento del hogar, como el trabajo. 
Pero… ¿Qué puede ser más importante que la crianza de un hijo? Nada repone el tiempo perdido en la educación de un niño, algo que no es en absoluto un trabajo, sino un placer. Y los padres ausentes deben saber que su ausencia durante el desarrollo de su hijo, es a menudo “reprochada” (aunque en términos mucho más duros) durante la adultez de éste.

Las formas de implicarse con la educación de un hijo incluyen:
  • Formar un “equipo” para ayudar en las tareas cotidianas de la casa.
  • Disfrutar de actividades y pasar tiempos juntos.
  • Sostener conversaciones y confidencias, generando los espacios para ello.
  • Ser sensible a las necesidades de su hijo y responder a ellas.
  • Participar en la disciplina y el cuidado del hijo, junto a la madre.
En las familias donde no exista la figura paterna, la madre debe tratar de encontrar una figura masculina que pueda asumir esta figura, y se convierta en un modelo positivo para sus hijos. 
Los hijos (especialmente los varones) necesitan de esa figura durante su adolescencia temprana, y pueden beneficiarse mucho construyendo un lazo fuerte y sano con otros varones que asuma este rol tan fundamental desde todo punto de vista.

Comenzando...

Queridos amigos... queridos papás...
Qué alegría poder recibirlos en este espacio, de a poco nos estamos sumando y seguramente cada día seremos un poco más.

La idea de este espacio es principalmente que pueda ser de intercambio, que el material que encontremos sea sólo el puntapié, porque estoy convencida que la riqueza va a estar en lo que todos y cada uno de nosotros podamos aportar en esto y de esta manera poder sentirnos verdaderamente involucrados y crecer en esta tarea juntos. 

Queda abierta porsupuesto la posibilidad de hacer preguntas y consultas que surgen de nuestra vida cotidiana, muchas veces de las dificultades que a diario se nos presentan en el caminar con nuestros hijos.

En nuestro primer encuentro vamos a compartir un texto y un video. A continuación responderemos algunas preguntas que nos permitan llevarlos a nuestra propia realidad.

A participar!!! 

lunes, 2 de diciembre de 2013

Cronograma Escuela para padres
1ª Parte “Nuevos niños, ¿nuevos padres?”

*Punto de partida (Diciembre)
  1. Somos Familia: El lugar de mamá y el lugar de papá.
  2. Somos Familia: ¿Por qué es necesario formarnos como padres?
  3. Nuestros hijos: una riqueza sin manual de instrucciones.
  4. ¿Y ahora qué le pasa? Etapas y necesidades específicas nuestros hijos propias de cada etapa.


*Mamá?: ¡presente! Papá?: ¡presente! (Febrero)
  1. Mamá, papá… los necesito para crecer!
  2. ¿Qué es más importante: más horas u horas más aprovechadas?
  3. ¿Y si mamá o papá no están? Algunas problemáticas de los niños ante la ausencia paterna/materna.
  4.  Hacemos efectiva la presencia: ¿conversamos?



*Querernos bien (Marzo)
  1. ¿Qué significa querernos bien?
  2. Quererlos: ¿es darles todo?
  3. Un gran problema: la sobreprotección
  4. ¿Cómo podemos mejorar la calidad de la vida afectiva en nuestra familia?